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Palacio de Congresos Baluarte – Pamplona (Spain) 23, 24 y 25 Febrero 2024
Palacio de Congresos Baluarte – Pamplona (Spain)

23, 24 y 25 Febrero 2024

Espíritu de observación, inquietud hacia el conocimiento y capacidad de asombro son tres virtudes que definen una actitud y un estilo de vida inteligentes. Éstas son también las características del slow tourist, un viajero peculiar que ama el relax y la buena comida El turista encuentra, el turista slow busca.

Este es el concepto clave de una forma de viajar que es, ante todo, una actitud hacia el viaje y una forma de aprovechar los días de vacaciones con plenitud. No hace falta moverse lentamente en el tiempo o en el espacio, sí es importante que, una vez llegados a destino, respetemos y busquemos la autenticidad de un lugar. En otras palabras, el Slow Tourism o Slow Travel define una tendencia del turismo que hoy en día ha encontrado en la crisis un terreno fértil donde prosperar entre personas de todas las edades.

¿Por qué? Sobre todo porque es barata, sostenible y natural. Y no es necesario ser vegetariano, ni practicar yoga o meditación. Hace falta curiosidad, apertura mental, espíritu de adaptación y, cómo no, hambre y sed para conocer desde muy cerca las costumbres eno-gastronómicas de cada lugar de destino.

¿Cómo reconocer un turista slow? Primero: sólo raramente viaja en avión. Prefiere el tren, el barco, la moto o la bicicleta. O nada, es decir, sus pies.  Segundo: no tiene prisa, no se marca objetivos, improvisa. Tercero: busca relax, flexibilidad de fechas, descuentos. A estos tres puntos podríamos añadir el concepto de desconexión, que en este caso es sólo una consecuencia de la actitud que acabamos de describir.

Os ofrecemos unos ejemplos de viajes slow y, como veréis, claramente smart.

El Camino de Santiago

Tanto si lo haces por motivos religiosos o espirituales como por desafío deportivo, tanto si vas a pie como en bicicleta, el Camino es sin duda una de las opciones más inteligentes de viaje: sano, económico y en contacto con la naturaleza.

A pesar del alto precio que se paga en forma de cansancio, sueño o ampollas en los pies, cada año casi 200.000 personas procedentes de todo el mundo cargan una mochila y alcanzan Santiago de Compostela después de casi 800 kilómetros, si los calculamos siguiendo el trazado “clásico” desde Roncesvalles. El periodista Piergiorgio Sandri, que escribió para el diario La Vanguardia un reportaje sobre su experiencia de viajero solitario haciendo el Camino en bicicleta, se pregunta por qué cada vez más gente soporta “el sufrimiento físico, dormir pocas horas (a veces incluso en el suelo), vivir con poca ropa y soportar la soledad. ¿Quién les ha obligado a pasar los días de vacaciones caminando sobre piedras y ensuciándose de barro hasta las cejas cuando podrían estar en una tumbona, saboreando un cóctel al lado de un chiringuito con música?”.

Las respuestas te las regala el Camino. ¡Probar para creer!

Con la moto, pequeños y grandes desafíos

Nos dice el motero, periodista y escritor español Miquel Silvestre que “la moto ofrece la libertad de moverte por donde quieres y cuando quieres sin depender de horarios ni rutas fijas. Ofrece cercanía con la gente, estás muy cerca de la naturaleza, formas parte del paisaje. Pero sobre todo te ofrece emoción”.

Estas palabras del autor del exitoso Un millón de piedras (Barataria, 2011) enfocan claramente la filosofía slow aplicada al viaje en moto y destacan la importancia de mostrarse cercanos a las personas que encontramos durante el viaje y en el destino.

Miquel Silvestre, que aparcó su profesión de registrador de la propiedad para recorrer el mundo entero con su moto: de África a los pies del Everest y de Iraq a Alaska, ha compartido vivencias y comida con miles de personas y, como él mismo nos dice,  “No es cierto que todo el mundo sea bueno por ahí fuera, pero todos somos muy parecidos y la mayoría es decente, cumple con sus obligaciones, trabaja, ayuda a su familia, cuida de los ancianos y auxilia a los viajeros solitarios”.

Si eres motero como Miquel, que sepas que eres slow, aunque conduzcas como Valentino Rossi. (www.miquelsilvestre.com)

En barco, pasajeros o mercancías

Hace una década, el viaje en barco parecía en vías de extinción. Y no hablamos de cruceros o veleros, sino de los más democráticos y prácticos ferries. En los últimos años, algunas compañías de navegación han apostado por el llamado Short Sea Shipping y esta forma de viaje ha recobrado atractivo entre el público, una opción claramente slow: sostenible, ya que transporta coches y camiones descongestionando las autopistas; económica, sus precios, que incluyen el transporte del coche, son generalmente más baratos en comparación con un viaje en coche con pernoctación; y relajante, tanto que algunas compañías ofrecen barcos con servicios propios de crucero como sauna, gimnasio y camarotes que no tienen nada que envidiar a la habitación de un buen hotel.

En España, además de las conexiones con las islas Baleares desde Barcelona y Valencia, un buen ejemplo de viaje slow lo ofrecen compañías como Grimaldi Lines (de Barcelona a Roma, Cerdeña y Toscana), Grandi Navi Veloci (de Barcelona a Génova) o LD Lines (del puerto de Gijón a Saint Nazaire, en Francia). Para más información: www.grimaldi-lines.com, y www.ldlines.com.

Otro concepto de viaje en barco más genuinamente slow lo ofrece el Grupo Grimaldi en sus líneas de transporte de mercancías, que conectan con casi todos los puertos del Mediterráneo, orilla Norte y Sur, además de otros destinos más lejanos. Pocos camarotes disponibles (normalmente, 4 ó 5), vida a bordo codo con codo con el personal del barco y, normalmente, unos cuantos días de trayecto (www.grimaldi-freightercruises.com).

El tren, imprescindible para los jóvenes

Acabamos estos ejemplos de viaje slow con unos consejos para los jóvenes: el viejo e inolvidable Interrail (www.interrail.eu). Si tienes menos de 25 años, puedes viajar 5 días en un período total de 10 por 30 países europeos con tan sólo 181 euros. Si tienes más de 26 años, el precio con las mismas condiciones asciende a 276 euros. Improvisación, sostenibilidad y falta de prisa podrían ser las ventajas de un viaje de este tipo.

¿A qué esperas? ¡Be a slow tourist!
Un artículo de Marco Bozzer en SC

Un comentario

  1. Acostumbro cada noche buscar webs para pasar un buen momento leyendo y de esta forma me he tropezado vuestra web. La verdad me ha gustado el articulo y pienso volver para seguir pasando buenos momentos.
    Saludos

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